La cooperación de empresas biofarmacéuticas e inversionistas occidentales con los centros de innovaciones en Rusia contribuye al desarrollo de eficaces contactos internacionales entre especialistas del sector, indican expertos extranjeros.

Durante muchos años los occidentales evitaban asociarse con empresas rusas debido a las insuficientes experiencias de éstas en la conquista de mercados de altas tecnologías y las numerosas barreras burocráticas que entorpecen el negocio en Rusia. Sin embargo, las novedosas instituciones de fomento, creadas últimamente en este país, gozan de buena confianza por parte del capital extranjero, cuyos representantes elogian, en primer término, la labor de la Corporación de Nanotecnologías de Rusia, también conocida como Rusnano.

Las inversiones de Rusnano en proyectos biofarmacéuticos con participación de empresas extranjeras se estiman, a la fecha, en un total de ciento veintitrés millones de dólares. La compañía colabora con las estadounidenses Selecta Biosciences, BIND Biosciences y Panacela Labs en el desarrollo de nuevos fármacos contra el cáncer y vacunas y remedios para tratar enfermedades cardiovasculares e inflamatorias. Otro proyecto, en el que participan las entidades nacionales Instituto de Células Madre Humanasy Pharmsynthez, junto con la británica Xenetic Biosciences y la alemana SymbioTec, apunta a crear medicamentos para combatir enfermedades hepáticas, diabetes sacarina, enfermedad de Alzheimer, insuficiencia renal, entre otras. Además, Rusnano compartirá con BiOptix Diagnostics un proyecto orientando a desarrollar biosensores para el estudio de posibles bases moleculares de futuros fármacos.

El jefe de BiOptix Diagnostics, Richard Whitcomb, confesaba que, al iniciar sus contactos con Rusnano, temía que se estaba metiendo con una compañía burocrática, de decisiones lentas, pero Rusnano resultó ser un “socio excelente”, según su propia definición.

Werner Cautreels, presidente de la compañía de nanobiotecnologías Selecta Biosciences, a su vez, señaló que la asociación con Rusnano le permite no solo atraer nuevas inversiones, sino también acceder a los últimos avances de la ciencia rusa y efectuar pruebas clínicas en Rusia.

Otra institución que colabora activamente a la interacción de biofarmaceutas rusos y extranjeros es el centro de innovación Skólkovo, cuyos socios cuentan con importantes preferencias fiscales y administrativas y desarrollan proyectos subvencionados con participación del capital ruso.

Algunas de las compañías nacionales que han recibido financiación de parte de la fundación Skólkovo invertirán en proyectos conjuntos con las empresas extranjeras que abran sus sucursales en Rusia, señala el director del área de ciencia e innovaciones del clúster de tecnologías médicas y biológicas de Skólkovo, Chris Janssen. De acuerdo a sus palabras, el objetivo de Skólkovo es incentivar a profesionales extranjeros para que vengan a trabajar a Rusia impulsando con su presencia la innovación de este país.
Un buen ejemplo del trabajo de la Compañía Rusa de Capital de Riesgo que ayuda a organizar la cooperación entre biofarmaceutas nacionales y extranjeros es el Maxwell Biotech Venture Fund. Su gerente Alexei Eliséev explica que las empresas de la cartera del Fondo tienen la oportunidad de invertir en proyectos con participación extranjera y especifica que cinco de las siete compañías participantes colaboran con biomédicos de otros países.

 

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